Chalecos amarillos: un análisis

El movimiento de los chalecos amarillos ha sido un movimiento social organizado en Francia y surgido a propósito del aumento del precio de los carburantes en el país galo durante octubre de 2018. El movimiento pronto ganó impulso y pasó a tratar otros temas, sobre todo la pérdida del poder adquisitivo y la injusticia fiscal. A pesar de lo relevante de su magnitud, los medios tradicionales no le han dado una cobertura proporcional, y a menudo su trato ha sido tangencial o muy reductivista.

Carlos Taibo, profesor de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid, publica en ctxt.es un muy detallado ensayo sobre el movimiento, sus miembros, sus intereses, orígenes y posibles repercusiones.

Destacamos dos apuntes: el primero, la tercera forma de organización de huelgas, que el propio autor llama de distribución. Hasta ahora existían dos huelgas tradicionales:

  • huelga de producción, que traba la generación de bienes y servicios,
  • y huelga de consumo, que traba el consumo de dichos productos.

Con su método habitual de protesta, que es la ocupación de las rotondas en las carreteras, los chalecos amarillos han llegado a una nueva forma, la huelga de distribución, cuyo objetivo es impedir que los bienes lleguen a los centros comerciales. Nos viene a la mente el símil de Manuel Delgado (Ciudad líquida, ciudad interrumpida) del flujo de personas y mercancías en la ciudad con el de los líquidos al fluir o verterse.

Y por otro lado, las palabras de Taibo sobre quiénes forman el grupo de chalecos amarillos nos lleva a leer entre líneas una de las reflexiones que hacía Jordi Borja en La Ciudad conquistada: los elementos que no forman parte de la ciudad son aquellos que la propia ciudad ha generado, y no son más que la forma que tiene la ciudadanía de indicar que no está de acuerdo con el modelo que la ciudad (o Estado, o metrópolis, o conurbación) le está proponiendo.

Sin más, copio el texto completo, extraído de aquí.

Chalecos amarillos, un balance provisional

Este movimiento enormemente dispar se ha ido constituyendo como un genuino contrapoder débil pero eficaz. Inasible por las instituciones tradicionales, su fortaleza se derivaría de su liquidez y de su multiplicidad
Carlos Taibo

<p>Manifestación de los chalecos amarillos el pasado 24 de noviembre en los Campos Eliseos, París.</p>

Manifestación de los chalecos amarillos el pasado 24 de noviembre en los Campos Elíseos, París.

BENOIT TESSIER

11 de Septiembre de 2019

La atención que el movimiento francés de los chalecos amarillos –los gilets jaunes– ha suscitado por estos pagos ha sido más bien escasa. Pareciera como si se sobreentendiese, por un lado, que se trata de una iniciativa vinculada estrechamente con la singular realidad del país en que ha germinado y, por el otro, que su destino ineluctable es desaparecer. Sobran las razones, sin embargo, para recelar de esas dos intuiciones que impiden –parece– prestar atención a hechos importantes.

Uno de esos hechos asume la forma de la enorme dificultad que arrastramos en materia de predicción de lo que está llamado a ocurrir con movimientos de muy diverso cariz y, más allá de ellos, con la biología de la realidad social. Y eso que en Francia se habían revelado al respecto señales de muy diverso orden, como las que asumieron la forma del rechazo popular de la llamada Constitución europea en 2005, del crecimiento paulatino de la abstención electoral, del auge del Frente Nacional, de la manifestación de movimientos varios en las banlieues de las grandes ciudades o, más recientemente, de la aparición de iniciativas como Nuit Debout. Parece servida la conclusión de que los treinta gloriosos –la edad de oro de los Estados del bienestar– han quedado muy atrás, de tal suerte que las reglas del juego correspondientes han sido dinamitadas.

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Formas alternativas de organización en las protestas de Hong Kong

Hace casi tres meses que empezaron las protestas en Hong Kong contra la ley de extradición a China y, lejos de reducirse con el tiempo, parece que van a más y que sus formas de organización evolucionan. No es ninguna sorpresa que las redes sociales se han usado durante la última década como forma de organización peer to peer que escapa al control del gobierno de turno; pero, teniendo en cuenta tanto el férreo control sobre internet que ejerce China como sus medidas, ya bastante implementadas, sobre el crédito social y lo que supone sobre reconocimiento facial, Big Data y seguimiento de sus usuarios, no es sorprendente que los habitantes de Hong Kong hayan optado por recurrir a métodos alternativos para organizar las protestas.

Copio la noticia íntegra de xataka, redactada por Raúl Álvarez.

Así es como ‘Pokémon Go’, ‘Tinder’ y otras apps se han convertido en herramientas importantísimas en las manifestaciones de Hong Kong

 

Miremos por un momento a Hong Kong y sus manifestaciones. A diferencia de las protestas de 2014, ahora no están usando Facebook ni WhatsApp. No hay aparentes líderes y todos se organizan en canales cifrados de Telegram y foros privados de internet. El envío de comunicaciones es a través de aplicaciones como Tinder y por medio de AirDrop de Apple. Se hacen reuniones clandestinas disfrazadas de quedadas de ‘Pokémon Go’ con la ayuda de conductores de Uber que también comparten su ubicación por Telegram. Así se libran en pleno 2019 las batallas por defender los derechos e ideales en Hong Kong.

A casi tres meses de que se inició el movimiento de protesta en Hong Kong, que nació como rechazo al proyecto de ley que permitiría extraditar ciudadanos hongkoneses a China, así como una disminución en ciertas libertades del país, hemos visto una escalada en la violencia donde se han incluido amenazas claras hacia los manifestantes.

Ante este escenario, los responsables de estas protestas han adoptado una ingeniosa estrategia que ha consistido en usar algunos de los actuales servicios digitales y aplicaciones móviles para comunicarse, organizarse y ocultar sus identidades.

Y es que estamos ante las movilizaciones ciudadanas más multitudinarias desde los disturbios de 1967, cuando el país aún se encontraba bajo el control británico. Y mucho de lo que estamos viendo ahora también parte de lo aprendido en aquel ciclo de protestas de 2014, conocido como «Movimiento de los Paraguas«, cuya organización se basó en Facebook y donde la policía se centró en las cabezas del movimiento para restar liderazgo y evitar que las manifestaciones crecieran.

Cuando las batallas ya no sólo se libran en las calles

En los últimos meses, hemos visto como las calles de Hong Kong han estado abarrotadas de manifestantes que buscan mantener esa cierta autonomía de China, mientras que el régimen comunista sigue buscando métodos para llevar acabo su ansiada convergencia. Esto ha llevado a que los ciudadanos se estén organizando de una forma impresionante con acciones que nunca antes se habían visto.

Aquí tenemos, por ejemplo, el uso de láseres contra la policía para evadir los sistemas de reconocimiento facial o la decisión de comprar billetes de tren físicos en lugar de usar la tarjeta ‘contactless’, esto por temor a ser identificados. Y es que estamos hablando de un gobierno que cuenta con un avanzado sistema de vigilancia masiva, el cual incluye desde cámaras con inteligencia artificial, hasta reconocimiento facial y corporal, así como el famoso sistema de puntaje ciudadano y de control conocido como «Crédito Social».

metro.jpg

Ante esto, los manifestantes se las han ingeniado para para mantenerse en pie de lucha aprovechando las herramientas que hay a su alcance. En inicio comenzaron con mensajes cifrados vía Telegram, pero tras el ataque DDoS a la plataforma, que el CEO de Telegram achacó a las autoridades chinas, han tenido que ponerse aún más creativos.

Los manifestantes también se apoyaron en un inicio en Twitch, donde transmitían información dirigida a la población, pero el gobierno chino encontró la manera de bloquear estos canales.

Ante esto, los ciudadanos ahora están haciendo uso de ‘Tinder’, donde han creado perfiles que muestran detalles del origen de las manifestaciones, lo que está pasando en el país, desde el punto de vista de los manifestantes, y pidiendo apoyo para que se sumen y difundan la información a más personas. Todo este tipo de comunicados e información se difunden en las mismas fotos de perfil, pero tras hacer «match» con alguno de estos perfiles, es cuando pueden estar en contacto y comunicarse con algunos de los miles de hongkoneses que están detrás de esto, y de quienes se desconoce su identidad.

tinder

Pero Tinder es apenas la punta del iceberg, ya que también están usando el sistema de transferencia de archivos de Apple, AirDrop, el cual sirve para llegar a una mayor cantidad de usuarios anónimos en lugares públicos y llenos de gente, como el transporte público. Aquí se aprovecha el que muchos usuarios de iPhone lo tienen habilitado por defecto para recibir archivos de cualquier persona, por lo que los manifestantes pueden envíar imágenes con información de las protestas y paros.

airdrop

AirDrop también está ayudando a difundir la información entre la población de China, quienes no pueden tener acceso a algunas de las aplicaciones móviles y plataformas debido al ‘Gran Firewall’. Incluso se ha reportado que algunos turistas han recibido este tipo de imágenes en sus iPhone cuando viajan en trenes o el metro, lo cual se ha convertido en una nueva forma de repartir folletos informativos en la calle.

Mapa Pokemon Go
Imagen que invita a diversas quedadas de Pokémon Go que en realidad son reuniones cuyo objetivo es que evolucionen en protestas.

 

Uno de los casos más curiosos de estas herramientas es el uso de ‘Pokémon Go’, ya que tras la prohibición de la policía a las manifestaciones, los ciudadanos han decidido crear eventos masivos de ‘Pokémon’ cuyo objetivo es que evolucionen hasta convertirse en protestas multitudinarias.

Image1 Otra imagen que invita a un evento de caza de Pokémon, que en realidad es una reunión para manifestarse contra China.

Ante el riesgo que significa manifestarse tras la prohibición, lo cual muchas veces deriva en arrestos y ataques, los ciudadanos usan canales privados de Telegram para informar desde la ubicación de la policía, la situación de los diferentes frentes, hasta la ubicación de puestos de primeros auxilios, máscaras contra gas, gafas protectoras, botellas de agua y ‘Ubers de escape’.

Uber Hong Kong Imagen que llama a voluntarios en Uber a sumarse a las protestas.

Dentro de estos canales también se encuentran voluntarios de Uber, quienes se ponen en contacto con los administradores de los canales para compartir su ubicación en tiempo real, y así los manifestantes puedan tener una vía de escape inmediata en caso de que aumente la violencia. Los conductores de Uber tienen desactivada la aplicación y localización en la app, y todo se hace a través de Telegram. De hecho, antes de cada protesta se dan a conocer diversos puntos de recogida para llevar gente a las manifestaciones, y posteriormente se define el sitio para casos de evacuación.

Pero además de todas estas plataformas y aplicaciones, los manifestantes usan LIHKG, el llamado Reddit de Hong Kong, donde se organizan y dan a conocer los días y horas para las siguientes protestas, que no sólo están disfrazadas de reuniones de ‘Pokémon Go’, también son «grupos de lectura de la Biblia» y «tours turísticos por la ciudad». Así como la realización de pequeños vídeos en Douyin, la versión china de TikTok.

China se suma a la batalla digital

Pero los ciudadanos no son los únicos que están aprovechando las herramientas digitales para comunicarse y organizarse, ya que el mismo gobierno chino ha estado implementando estrategias que buscan informar a los ciudadanos, tanto de China como de Hong Kong, su versión de los hechos y el cómo estas manifestaciones están afectado la imagen del país en todo el mundo.

Desde hace unas semanas, China ha estado difundiendo vídeos pro-militares en Douyin, la versión china de TikTok. Algunos de estos vídeos muestran simulacros antidisturbios ejecutados por el Ejército Popular de Liberación, así como vídeos con amenazas claras hacia los manifestantes.

 

Por ejemplo, en uno de los vídeos aparece Yang Guang, representante de la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao en China, advirtiendo a los manifestantes que «los que juegan con fuego perecerán por ello». Y en un segundo vídeo el mismo representante amenaza con que el castigo desde China llegará y «sólo es cuestión de tiempo».

«Me gustaría advertir a todos los criminales: nunca juzguen mal la situación y no confundan nuestra compostura con debilidad».

Esta misma semana, China publicó un inquietante vídeo donde tropas militares se dirigen a la frontera de Hong Kong, esto tras la toma del aeropuerto por parte de los manifestantes, que llevó a la cancelación de más de 1000 vuelos.

También han aparecido fotografías aéreas en redes sociales mostrando a las tropas chinas junto a la que a día de hoy ha sido la advertencia más clara ante una posible intervención: «Nos toma 10 minutos desde Shenzhen… al aeropuerto de Hong Kong».