Realidades urbanas

Aparece un artículo en la web vaventura.com sobre las megalópolis y las distintas realidades urbanas, escrito por Juan Pérez Ventura. Tras una elegante introducción, plantea una pregunta que nos ha asaltado a todos en algún momento: ¿cómo es que la misma palabra, ciudad, se puede usar para referirse a Burgos (por ejemplo) y a Shanghai, cuando son realidades tan distintas? Por ello mismo, los geógrafos urbanos tienen un vocabulario mucho más amplio para referirse a ellas:

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La primera distinción es entre ciudad (espacio urbano con alta densidad de población, centro económico o social que normalmente supera los 10 mil habitantes, aunque su definición varía en cada país) y ciudad grande (lo mismo, pero con más de medio millón de habitantes). Luego entramos ya en ciudad global (siguiendo la definición de Saskia Sassen a la que ya nos hemos referido en este blog), aquella que no sólo suele tener un gran peso en su región y una elevada cantidad de población, sino (lo más importante) también un peso específico en el ámbito internacional. Nueva York, París, Londres, Tokyo.

Las megaciudades son concentraciones de ciudades: con más de diez millones de habitantes y un enorme peso en su región, suelen tener a su alrededor otras ciudades. El área metropolitana incluye a una ciudad con cierto peso y las ciudades menores que hay a su alrededor. Barcelona y la mayor parte de su provincia (Manresa, Mataró, Terrassa, Rubí, Sabadell, todas ellas), Madrid y la totalidad de la provincia. El autor no realiza aquí mayor distinción, pero en los apuntes del postgrado en Urbanismo de la UOC se diferenciaba entre el área metropolitana y la región urbana o metropolitana. Según aquella distinción, el área metropolitana de Barcelona incluye, por ejemplo, l’Hospitalet y Cornellá (entre muchas otras) pero no Mataró, mientras que la región urbana sí que incluye estas ciudades algo más alejadas.

Conurbación es cuando el área metropolitana coincide físicamente: entre Barcelona y Mataró hay 30 kilómetros, más o menos edificados, y distintas poblaciones, pese a la evidente unión de una con la otra; entre l’Hospitalet y Barcelona no hay distinción evidente al ir andando, una no se diferencia de la otra por ningún límite físico.

Las megalópolis son colosales estructuras que se generan cuando distintas áreas metropolitanas entran en contacto. Puede o no darse una conurbación o un corredor continuo, pero las influencias son evidentes. Uno de los ejemplos clásicos: el corredor de la costa Este de Estados Unidos, Nueva York, Boston, Filadelfia y Washington. No se trata de un continuo físico, hay espacios verdes entre las ciudades y sus regiones, pero conforman una región continua con un peso específico que agrupa a una gran cantidad de personas.

Finalmente, el corredor urbano discontinuo: se podría definir como una megalópolis cuyas ciudades están más distanciadas y entre las que hay grandes espacios no edificados o lugares de recursos naturales, pero aque aún así comparten un espacio común y unos nexos comerciales importantes. El corredor europeo del Rin es un buen ejemplo de ello.

Pego a continuación el resto del artículo, donde se listan las principales megalópolis y concentraciones urbanas del mundo. Sigue leyendo «Realidades urbanas»