IV. La megalópolis de los sociólogos: Herbert Gans, Jane Jacobs, Henri Lefebvre

(Seguimos el libro Teorías e historia de la ciudad contemporánea, de Carlos García Vázquez).

De la metrópolis (1882-1939) a la megalópolis (1939-1979)

Tras la Segunda Guerra Mundial, el mundo en general, y Europa en particular, emergieron psicológicamente devastados. La destrucción y la enorme pérdida de vidas fue sólo posible gracias el avanzado desarrollo tecnológico alcanzado. Lo terrible de Auschwitz no es (sólo) la muerte de los presos en el campo de concentración, sino la enorme capacidad tecnológica que se requiere para llevarlo a cabo a tal nivel: es el fracaso de todo el progreso.

El objetivo, pues, será restablecer los valores humanistas: y para ello se creó el estado del Bienestar, aprovechando una larga época de bonanza económica que atravesó los años 50 (la imagen típica de la ama de casa americana preparando el pastel en sus flamantes nuevos electrodomésticos, y discúlpenme el machismo implícito). Las primeras grietas surgieron durante los 60, con la contracultura, la guerra de Vietnam y la eclosión de mayo del 68, y la fe se perdió de nuevo tras las crisis económicas del 73.

Las ciudades, durante esta época, vivieron dos expansiones distintas: por un lado, la lucha contra la pobreza generó que millones de personas fuesen realojadas en nuevas ciudades (las New Towns británicas, las Villes Nouvelles francesas, los polígonos españoles…), erigidas según los principios de la carta de Atenas; por otro lado, los centros históricos de la ciudad fueron las grandes víctimas: la urban renewal de Estados Unidos, la limpieza de barriadas del Reino Unido o los proyectos de Charles de Gaulle en París, que quería arrasar un tercio de la ciudad.

01 50s.jpg

Durante los 50, además, la clase media (especialmente la estadounidense) abandonó los centros urbanos y se mudó a la periferia, a suburbia, a las afueras, extendiéndose enormemente en geografía gracias a las flamantes nuevas autopistas que radiaban el territorio y que Jean Gottman denominó megalópolis (“ciudad gigante”) en 1961. El nombre se refería en principio a la costa Este de Estados Unidos y su sucesión de ciudades (Baltimore, Nueva York, Washington, Boston…), aunque el término caló y se usa hoy en día para ciudades enormes formadas por más de un núcleo.

La expansión de los community studies

La  sociología urbana, recordemos, había nacido con Park y la Escuela de Chicago. Cuando, a lo largo de la decáda de los 60, las ciudades africanas empezaron a crecer de forma desmesurada (Abiyan o Lagos, por ejemplo), lo primero que se hizo es pensar que su inestabilidad era fruto del proceso de crecimiento y de su juventud, y que, simulando las grandes ciudades europeas, pronto entrarían en una etapa de madurez y estabilidad. Se trataba, sin embargo, de una visión eurocentrista: las ciudades africanas no eran una evolución de antiguos asentamientos que añorasen su Gemeinshaft idealizada, sino que tenían su propia idiosincrasia. Para entenderlas fue necesaria la llegada de la Escuela de Manchester, cuyos miembros habían sido formados en el Rhodes-Livingstone Institute de Lusaka (Zambia), dirigido por Max Gluckmann (profesor de la universidad de Manchester, de ahí el nombre del grupo).

Su estrategia consistía en estudiar no la sociedad urbana en su conjunto, sino los sistemas que la componían, que eran relativamente autónomos. Eso sí, la megalópolis era una “estructura de tensiones” que se caracterizaba por la densidad, heterogeneidad y conflictividad de dichos sistemas, por lo que no se trataba tanto de buscar coherencias como desvelar los puntos de fricción que se producían entre ellos. La Escuela de Manchester se adscribía así al pensamiento negativo: el tema de estudio de la antropología urbana debía ser el conflicto. (p. 83).

(Aquí un link con información muy detallada sobre la Escuela de Manchester y sus participantes; uno de ellos, Victor Turner, al que volveremos por su análisis y evolución del concepto del rito de paso de van Gennep) Del análisis situacional propuesto por la Escuela de Manchester derivó el network analysis: Michael Banton publicó en 1965 su “teoría de los roles” según la cual toda sociedad se puede definir por:

  • los roles asumidos por sus miembros (parentales, sexuales, religiosos, económicos…);
  • las reglas que rigen dichos roles;
  • las interrelaciones entre ellos.

En una comunidad rural, cada persona recibe una cantidad pequeña de roles (padre y médico, madre y abogada), mientras que en una sociedad urbana esa misma persona debe asumir una cantidad mucho mayor de caracteres muy definidos y en una gran variedad de situaciones. Adam Southall desarrolló la idea (The Density of Role Relationships as an Universal Index of Urbanization“, 1973) diferenciando entre los roles naturales (sexo, edad, parentesco) y los sociales.

El network analysis consiguió trasladar a las comunidades urbanas occidentales conceptos usados tradicionalmente en la etnología como “rito simbólico” o “red de intercambio cultural”; la antropología lo había conseguido, había alcanzado la ciudad. En 1972 se fundó la revista Urban Anthropology y en 1979 se creó en Estados Unidos la Society for Urban Anthropology; había nacido la antropología urbana como disciplina.

Esto reforzó la preeminencia de los community studies, un enfoque multidisciplinar surgido a medio camino entre la sociología y la antropología y que hasta entonces se había centrado en barrios obreros o guetos marginales (recordemos el enfoque de Park y la Escuela de Chicago).

En 1957 apareció Family and Kinship in East London, de Peter Willmott y Michael Young. Era un estudio sobre el East End de Londres, concretamente de Bethnal Green, donde los programas de limpieza de barriadas estaban desplazando a miles de personas. Los autores denunciaban que, aunque las nuevas viviendas en las que se situaba a los desplazados eran mejores que las originales, en el camino se habían destruido las complejas relaciones sociales entre vecinos.

Otros estudios similares fueron:

  • The Negro Family, 1965, de Daniel Moyniham, sobre los afroamericanos tras las revueltas que estallaron en Estados Unidos en los 69 (en Watts, LA, o en Detroit);
  • La vida. Una familia puertorriqueña en la cultura de la pobreza, de Oscar Lewis, 1966, donde estudiaba los barrios puertorriqueños de Nueva York y constataba que se daban unas profundas relaciones sociales y familiares entre ellos;
  • The Myth of Marginality, 1976, Jane Perlman, sobre las favelas de Río de Janeiro.

Coincidiendo con los dos procesos destacados que sufieron las ciudades en esta época: el crecimiento de los suburbia y la destrucción de los centros históricos, los community studies se abrieron a estos dos frentes.

Community studies en suburbia

William H. Whyte fue el más destacado de los autores que estudió los suburbios, el entorno en el que vivía el hombre blanco de clase media de las afueras, considerado el gran teórico de lo que se denominó “el estadounidense medio”. Su obra fue El hombre organización, publicada en 1956. Whyte estudió las pautas de comportamiento de la clase media en Park Forest, Illinois, construido en 1947 y donde habitaban 30.000 personas, la mayoría matrimonios blancos treintañeros. Las conclusiones de Whyte indicaban que se trataba de personas altamente machistas y poco abiertas a la mezcla de razas (no toleraban bien a los vecinos negros, por ejemplo).

El sociólogo Herbert Gans, para comprobar esas mismas conclusiones, se fue a vivir al que llegaría a ser el suburbio por excelencia, Levittown, construido en Long Island en 1946. 17.400 viviendas en parcelas de 520 m2, 82.000 habitantes, modelos de casa normalizados que se vendían con sus propios electrodomésticos. El resultado del estudio fue The Levittowners, 1967, y sus conclusiones, opuestas a las de Whyte: los habitantes del suburbio, en su mayoría también matrimonios jóvenes de raza blanca, no eran ni más ni menos apáticos, individualistas o racistas que la mayoría; si destacaban en algo, era en la pasión que ponían en las actividades comunitarias (lógico, supongo, si vives en un sitio así). A esa misma conclusión había llegado Melvin Webber en su artículo “The Urban Place and the Nonplace Urban Realm”, artículo de 1964: que suburbia no era ni mejor ni peor que la ciudad, tan sólo distinto. Webber apuntaba que sus posibles problemas de segregación estaban causados por las nuevas tecnologías, como la televisión, que iban socavando el espíritu comunitario.

03 levittown.jpg
Levittown, 1957

El sociólogo Herbert Gans, para probar esas mismas conclusiones, se fue a vivir al que llegaría a ser el suburbio por excelencia, Levittown, construido en Long Island en 1946. 17.400 viviendas en parcelas de 520 m2, 82.000 habitantes, modelos de casa normalizados que se vendían con sus propios electrodomésticos. El resultado del estudio fue The Levittowners, 1967, y sus conclusiones, opuestas a las de Whyte: los habitantes del suburbio, en su mayoría también matrimonios jóvenes de raza blanca, no eran ni más ni menos apáticos, individualistas o racistas que la mayoría; si destacaban en algo, era en la pasión que ponían en las actividades comunitarias (lógico, supongo, si vives en un sitio así). A esa misma conclusión había llegado Melvin Webber en su artículo “The Urban Place and the Nonplace Urban Realm”, artículo de 1964: que suburbia no era ni mejor ni peor que la ciudad, tan sólo distinto. Webber apuntaba que sus posibles problemas de segregación estaban causados por las nuevas tecnologías, como la televisión, que iban socavando el espíritu comunitario.

En 1961, Jane Jacobs publicó Muerte y vida de las grandes ciudades, donde denunciaba el interés por la destrucción de su barrio, el Greenwich Village. Recordemos que en esta época primaba el interés por las grandes obras y en relocalizar a la clase media en nuevas ciudades adaptadas a ellos y conectadas mediante redes de autopistas. Robert Moses, el coordinador de construcción municipal de Nueva York de la época, quería demoler el barrio de Jacobs para construir un puente enorme. Jacobs denunciaba esta obsesión de los urbanistas y su miopía al no ver que lo que realmente funcionaba en las ciudades era la mezcla, la diversidad, los lazos que se tejían entre los habitantes. Jacobs denunciaba, además, que los postulados que seguían los urbanistas de todo el mundo eran los mismos, y que nacían de “personas que no amaban la ciudad”, como Howard y su ciudad jardín o la Ville Radieuse.

El mensaje de Jacobs tuvo un éxito enorme (su libro está considerado el libro sobre urbanismo más influyente de la historia, y eso que ella no era urbanista, aunque sí tenía una enorme inteligencia lúcida) y paralizó la demolición de su barrio, así como la “renovación” del SoHo (que también implicaba demoler gran parte del barrio) y la de Harlem. Significó el fin de los programas de urban renewal que habían arrasado los centros de las ciudades, pero también un renovado interés de los comminity studies por los centros urbanos.

04 jane jacobs.jpg
Jane Jacobs

Richard Sennett, sociólogo, coincidía con Jacobs en diversos aspectos: la obsesión por la zonificiación de la carta de Atenas destruía la diversidad y la creatividad, algo intrínseco a la ciudad; que suburbia era excluyente, mientras que los núcleos densos y complejos socializaban. En Vida urbana e intensidad personal: los usos del orden, Sennett avanzaba que las sociedades urbanas complejas aceptan determinados grados de anarquía y desorden, hasta de peligrosidad, y que es precisamente esta capacidad para coexistir con el conflicto lo que dinamiza la tolerancia hacia “el otro” y favorece la convivencia (algo de lo que también hablará Bauman en Modernidad líquida y las formas de asimilación o destrucción de “la otredad”).

La revisión neomarxista: denuncia del urbanismo socialdemócrata y reclamo del “derecho a la ciudad”

El neomarxismo, en manos de la Escuela de Fráncfort (Horkheimer, Marcuse, Adorno…), que reaccionaba a los desmanes cometidos por el comunismo soviético en la posguerra, fue acercándose al existencialismo. Según Marcuse, por ejemplo, el capitalismo había instaurado la “falsa conciencia” de que la pobreza o la desigualdad eran estructurales; para desenmascararlo, proponían que el pensamiento crítico debía “superar su obsesión por la política y la economía y acercarse a la cultura” (p. 91). Este camino ya lo había recorrido Walter Benjamin en su Libro de los pasajes, donde presentaba la ciudad como “un bosque plagado de fábulas y alegorías, un universo susceptible de ser interpretado desde múltiples puntos de vista, muchos de ellos irracionales” (p. 91).

Tras la Segunda Guerra Mundial, la Escuela de Fráncfort volvió a Benjamin y lo difundió por las ciencias sociales, donde caló especialmente en la Internacional Situacionista, fundada en 1957 por un grupo de intelectuales franceses. Su mayor exponente fue Guy Débord, que ese mismo año publicó la Guía psicogeográfica de París, donde recorría el barrio de Le Marais, uno de los distritos históricos que había sobrevivido a la purga propuesta por De Gaulle. Diez años después publicó La sociedad del espectáculo, donde estudió cómo la cultura estaba siendo mercantilizada por el capitalismo para convertirla en un bien de consumo (dicho de forma muy sumaria, y siguiendo, por ejemplo, los pasos del artículo de Benjamin La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica).

Los situacionistas rechazaban la idea de que el urbanismo era una disciplina técnica y argumentaban que tras él subyacía una ideología; y, si esto se ocultaba, era a causa del capitalismo, al que interesaba que los urbanistas pudiesen campar a sus anchas e imponer su ideología. La carta de Atenas, argumentaban, ocultaba estrategias de clase, pues reservaba los centros de las ciudades a las élites y desterraba a las otras clases sociales a la periferia, separadas en función de su estatus. Como respuesta a la zonificación funcional que imponía la carta de Atenas y su uso de los elementos duros (muros, infraestructuras estables) para separar la megalópolis, los situacionistas proponían el uso de elementos blandos (luz, sonido, actividad) para conformar entornos continuos y pintorescos, las unités d’ambiance.

05 guia
Página de la Guía psicogeográfica de Debord

El 10 de mayo del 68 cambió radicalmente la visión, y la sociología urbana neomarxista arrolló contra el cientifismo neopositivista, al que acusó de haber despreciado las cuestiones relevantes para las personas, como el día a día o las relaciones vecinales. El líder de esta revuelta fue Henri Lefebvre, profesor de la Université Paris X Nanterre. Lefebvre es una figura enorme, un humanista cultivado que recorre todo el siglo XX, y la importancia de sus obras en el ámbito urbano es sólo comparable a la de Mumford. En El derecho a la ciudad (del que ya hablamos a tenor de la intervención de Francesco Salvini en la segunda parte del curso Ciudades en crisis y nuevas políticas urbanas) defendía el derecho de los ciudadanos a recuperar el control de la ciudad, un derecho colectivo, y que deberían considerar irrenunciable, a conformar sus propios espacios. La producción del espacio, considerada la obra mestra de Lefebvre, asocia la supervivencia del capitalismo a la producción de espacios que enmascaran la realidad, labor que el capitalismo confió al urbanismo.

06.jpg
Al buscar ‘heterotopía’ en google imágenes sale esto. Es bonita.

Cerramos esta etapa con una referencia a Michael Foucault, que consideraba que la época de la megalópolis era la del espacio, “la época del cerca y el lejos, del lado a lado, de lo disperso”, y por eso proponía, en Espacios otros, un término nuevo: heterotopía. El cuerpo humano existía en un espacio que no le es neutro, que está manipulado por el poder para aportar determinadas nociones (reflexión similar a la de Lefebvre en La producción del espacio); para liberarse de esa sumisión, era necesario crear espacios otros, heterotopías alternativas donde combatir los valores culturales dominantes.

2 comentarios sobre “IV. La megalópolis de los sociólogos: Herbert Gans, Jane Jacobs, Henri Lefebvre

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s